El proceso infeccioso inicia con la disrupción del equilibrio microbiano oral, favorecida por la acumulación de placa dentobacteriana. Los microorganismos involucrados son predominantemente polimicrobianos (5-8 especies por caso), con predominio de:
- Cocos grampositivos aeróbicos (Streptococcus mutans, S. sanguinis)
- Bacilos gramnegativos anaerobicos (Prevotella intermedia, Porphyromonas gingivalis)
- Espiroquetas (Treponema denticola)
La respuesta inflamatoria local desencadena destrucción tisular mediante la liberación de metaloproteasas (MMP-8, MMP-9) y citocinas proinflamatorias (IL-1β, TNF-α). En casos avanzados, puede ocurrir diseminación hematógena, con riesgo de endocarditis infecciosa (1.5-2% de los casos no tratados).