La psoriasis es una dermatosis inflamatoria crónica de etiología multifactorial, caracterizada por una proliferación acelerada de queratinocitos (hiperproliferación epidérmica) y activación aberrante del sistema inmunitario. El proceso fisiopatológico implica una interacción compleja entre linfocitos T CD4+ (especialmente Th1 y Th17), citocinas proinflamatorias (TNF-α, IL-17, IL-23) y factores genéticos. Esta cascada inflamatoria conduce a un recambio epidérmico reducido a 3-5 días (vs. 28 días en piel sana), resultando en placas eritematoescamosas.