Las quemaduras químicas constituyen un tipo de lesión tisular resultante de la exposición a agentes corrosivos, incluyendo ácidos, álcalis y sustancias derivadas del petróleo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), representan aproximadamente el 5-10% de todas las quemaduras graves, con una incidencia anual de 1-2 casos por 100,000 habitantes en países industrializados. Estas lesiones son particularmente prevalentes en entornos laborales (40% de los casos) y en el hogar (30%), afectando con mayor frecuencia a niños menores de 5 años y adultos jóvenes.