La hipertensión intraocular aislada se define como una presión intraocular (PIO) persistentemente elevada (>21 mmHg) en ausencia de alteraciones estructurales en la papila óptica o déficits funcionales evidenciados en pruebas de campo visual. Constituye un factor de riesgo independiente para el desarrollo de glaucoma, aunque no cumple con los criterios diagnósticos de esta entidad.
El glaucoma es una neuropatía óptica progresiva, caracterizada por cambios estructurales en el nervio óptico (excavación papilar) y deterioro del campo visual, frecuentemente asociado a PIO elevada. Es la segunda causa de ceguera irreversible a nivel global, afectando al 3.5% de la población mayor de 40 años en regiones como Latinoamérica.