El síndrome de Stevens-Johnson (SSJ) y la necrólisis epidérmica tóxica (NET) representan un espectro de reacciones cutáneas graves, caracterizadas por necrosis epidérmica extensa y desprendimiento de la piel. Estas entidades, aunque distintas en severidad, comparten mecanismos fisiopatológicos similares, principalmente mediados por hipersensibilidad tipo IV a fármacos o infecciones. Su incidencia global es de 1–2 casos por millón de habitantes anuales, con una mortalidad que oscila entre el 5% (SSJ) y el 30–50% (NET).