La pelvis ósea está compuesta por la fusión de cuatro huesos principales: sacro, ilion, isquion y pubis, reforzados por un complejo sistema ligamentario que proporciona estabilidad estructural. Las fracturas pélvicas o disrupciones ligamentarias suelen resultar de mecanismos de alta energía, generando inestabilidad biomecánica y riesgo de daño vascular/visceral. La fisiopatología implica:
- Fuerzas de cizallamiento: Causan desplazamiento óseo con lesión asociada de plexos nerviosos lumbosacros.
- Compresión vascular: Ruptura de arterias iliacas internas (85% del sangrado) o venas presacras.
- Trauma secundario: Fragmentos óseos pueden perforar vejiga/recto (10-15% de casos).