La tromboembolia venosa (TEV) constituye un trastorno trombótico caracterizado por la formación de coágulos sanguíneos dentro del sistema venoso profundo, predominantemente en las extremidades inferiores (70-80% de los casos), con predilección por el lado izquierdo debido a la compresión anatómica de la vena ilíaca común por la arteria ilíaca derecha. Durante el embarazo, los cambios fisiológicos como la hipercoagulabilidad (aumento de factores de coagulación I, II, VII, VIII, X y disminución de proteína S), estasis venosa por compresión uterina, y disfunción endotelial incrementan el riesgo hasta 10 veces en comparación con la población general.